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La quinceañera celebra su cumpleaños repartiendo comida a quienes menos tienen

octubre 17, 2020

Para una niña que llega a los 15 años es la oportunidad de tener una gran fiesta (obviamente dependiendo de las posibilidades de su familia), con banquete, baile, trago y regalos, pero una quinceañera de Chihuahua, México, nos muestra que hay mayor felicidad al compartir con los demás. Suri Yamileth Solís Mayoral llegó a la llamada “edad de las ilusiones”, pero en lugar de derrochar en una celebración, decidió repartir el banquete entre las personas que no tenían qué comer.

Esta hermosa joven trabaja desde hace más de un año en una organización llamada Ángeles Mensajeros, dedicada a hacer un trabajo para ayudar a las personas que viven en la pobreza extrema y en la calle, por lo que pensó que como su familia iba a hacer el gasto en ella. fiesta, qué mejor que la comida se reparte entre quienes por diversos motivos no tienen la posibilidad de hacer tres comidas al día, oa veces ni una.

En un principio los padres no estuvieron de acuerdo, ya que consideraron esto como una locura para su hija, pero ella se encargó de convencerlos y animarlos a que la apoyaran, y terminaron aceptando ya que al final ella era la que celebraba y esa era la razón. manera que quería celebrar.

Carlos Mayorga, tío de Suri fue el encargado de coordinar el evento que se llevó a cabo en un parque público de la ciudad de Chihuahua y previo a esto promocionaron en redes sociales y salieron a las calles donde muchas de estas personas duermen y dan ellos una invitación.

Creímos que era el pretexto perfecto para acercarnos a estos hombres y mujeres que deambulan por las calles y que muchas veces luchan por llevarse el pan a la boca, por eso se entregaron más de 650 platos para compartir con estos hombres e incluso familias enteras.

-Carlos Mayorga

Para la ocasión se preparó una "discada", que es un platillo tradicional en el norte de México, a base de carne y chorizos, de la cual se entregaron 500 pedidos de tacos, así como 150 porciones de frijoles charros, y por supuesto, no el Podría faltar la torta, de la cual se repartieron 15 y 200 litros de agua dulce. En la plaza se colocaron mesas y sillas decoradas para que todos los invitados pudieran disfrutar del evento.

Al final todo el mundo se puso muy contento: los invitados porque pudieron disfrutar de una comida y un momento de relax, porque además del hambre, tienen que soportar el rechazo de la gente. Suri, quien se ha dado cuenta de que compartir con los demás la hace más feliz que recibir, y por supuesto los padres de esta quinceañera, quienes no podrían estar más orgullosos del gran corazón mostrado por su hija.

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